Conventillos de La Boca

Según algunas versiones, los conventillos que hoy distinguen el área fueron inicialmente levantados por inmigrantes genoveses que llegaron a esta zona a finales del siglo XIX (Lacarrieu, 2007). Efectivamente, en aquel momento, la vivienda conventillo predominaba claramente en La Boca (Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, 1988, p.15). Casi un siglo después, en 1980, el porcentaje de la población boquense que habitaba en vetustos inquilinatos era aún muy elevado, totalizando el 36% de los hogares contra un total de 3,2% que presentaba la Capital (Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, 1988, p. 22). Si bien ese porcentaje descendió al 17,6% en 2001 (Redondo & Singh, 2008, p. 113), la cifra sigue siendo muy alta en comparación con la media de la ciudad, que rondaba el 3%.

Hoy en día, La Boca pertenece a una de las dos comunas de la ciudad (la Comuna 4) que presentan los índices más elevados de hogares residentes en piezas de inquilinato (el 4,98%, contra un 2,2% de la Capital en su conjunto)3. Según el Censo Nacional 2010, continúa registrando además los mayores índice de pobreza, junto a otros barrios localizados igualmente en la zona sur de la ciudad (Comisión de Vivienda del Consejo Económico y Social, 2013, p. 28).

La alta concentración de instituciones dedicadas al desarrollo de actividades sociales y comunitarias (comedores, merenderos, centros que brindan apoyo escolar, bachilleratos populares, cooperativas de vivienda, radios comunitarias, y otras) y la presencia de una importante comunidad de artistas independientes que residen, poseen sus talleres y desenvuelven su actividad creativa en La Boca, son otros elementos que singularizan ese espacio. Ciertamente, desde el momento en que el reconocido artista boquense Benito Quinquela Martín (1890-1977) y otras destacadas figuras —Alfredo Lazzari, Fortunato Lacámera, Eugenio Daneri, Víctor Cunsolo, Miguel Carlos Victorica— comenzaron a retratar el paisaje local, y otras a animarlo con su música, el barrio de La Boca quedó fuertemente asociado a las artes y la cultura4 (Thomasz, 2014, p. 95). Además de haber encontrado en el paisaje boquense una poderosa fuente de inspiración estética, Quinquela Martín legó importantes instituciones al barrio: inauguró la Escuela Museo Pedro de Mendoza en 1936, fundó el lactario y el jardín de infantes, creó el Instituto Odontológico Infantil y construyó el Teatro de la Ribera (Iparraguirre, 2001, p. 14). Asimismo, en el decenio de 1950 intervino artísticamente las fachadas de los conventillos ubicados en una callejuela del barrio hoy conocida como Pasaje Caminito.

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